




Las campanas tienen un gran poder espiritual. Cuando se instala una campana nueva en una iglesia, tradicionalmente es “bautizada” o “consagrada” por el obispo o sacerdote local.
Las ceremonias antiguas imitaban la del bautismo y la ceremonia actual sigue requiriendo del uso de agua bendita. Las campanas también reciben un nombre en honor de un santo patrón particular, aunque muchas se nombran en honor de la Santísima Virgen María.
El Ritual Romano contiene una bendición muy solemne de campanas de iglesia y habla del simbolismo espiritual y el poder sacramental que estas campanas poseen. Esta es la Oracion de bendicion de las Campanas:
«Señor Dios nuestro, que decretaste por medio del santo Moisés, tu siervo y legislador, que se crearan e hicieran sonar trompetas de plata en el momento del sacrificio, para recordar al pueblo a través de sus claros tonos que se prepararan para tu adoración y se reunieran para tu celebración. Concédenos, te imploramos, que esta campana, destinada para tu santa Iglesia, sea santificada por el Espíritu Santo a través de nuestro humilde ministerio, de forma que cuando repique y taña, los fieles sean invitados a la casa de Dios y la recompensa eterna. Que la fe y la piedad del pueblo crezcan cada vez más fuertes siempre que escuche su melodioso repique. Que su sonido aleje a todo espíritu maligno; que se desvanezcan trueno y rayo, granizo y tormenta; que el poder de tu mano someta a los malignos poderes del aire, que tiemblen con el sonido de esta campana y huyan ante la visión de la santa cruz grabada en ella. Que Nuestro Señor nos conceda esto, Él que venció a la muerte en la cruz y que ahora reina en la gloria de Dios Padre, en la unidad del Padre y del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén».
La bendición continúa con una oración final que, de nuevo, evoca el peso espiritual que reciben las campanas:
«Oh, Cristo, todopoderoso gobernante, como una vez calmaste la tormenta en el mar al despertar en la barca del sueño de tu naturaleza humana, así acudas ahora con tu benigna ayuda a las necesidades de tu pueblo, y derrames sobre esta campana el rocío del Espíritu Santo. Siempre que suene, huya el enemigo del bien, que el pueblo cristiano escuche la llamada a la fe, que aterrorice al imperio de Satán, que tu pueblo se fortalezca al ser llamado a unirse al Señor y que el Espíritu Santo esté con los fieles igual que se deleitaba de estar con David cuando tocaba su arpa.
Y al igual que una vez el trueno en el aire ahuyentó una horda de enemigos, cuando Samuel sacrificaba un cordero lactante como holocausto al Rey eterno, así cuando el repique de esta campana resuene en las nubes traiga una legión de ángeles que vigile la asamblea de tu Iglesia, los primeros frutos de los fieles y aspiren a tu protección eterna en su cuerpo y espíritu. Pedimos esto a través de ti, Señor Jesucristo, que vives y reinas con Dios Padre, en unidad del Espíritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos. Amén.»
Las campanas son ejércitos angélicos –enseñaba Juan Carlos Goyeneche- que hablan al espíritu con un idioma que los hombres de hoy no quieren entender. Debe de ser por eso que en las Iglesias «modernas» las han eliminado o puesto de disco que no es igual.
«Las campanas se empezaron a usar en el siglo VI para convocar a los fieles y para dar diversas señales según las celebraciones litúrgicas, son bendecidas y llevan inscripciones y dedicatorias, su uso es regulado por la liturgia (cf CE 37, 300, 349) El campanario como construcción junto a la iglesia data del siglo VIII.» (1)
«Del latín campana, “vaso de bronce”. Procede el término de Campania, región italiana donde se trabajaba el bronce. La campana es un instrumento de percusión, de hierro, cobre o bronce, en forma de copa invertida, con un badajo dentro. Su función es convocar a la comunidad o advertir al pueblo de algún acontecimiento público importante. Como todo objeto colgado entre el cielo y la tierra, es símbolo de llamada, eco de la voz de Dios. Durante mucho tiempo, las campanas han rimado la vida parroquial. Desde el siglo VIII se bendijeron y recibieron nombres propios. Pueden sonar repercutiendo el badajo o por medio de un bandeo. El toque de campanas indica la hora del angelus (“toque de oración”), un incendio peligroso (“tocar a rebato”), un triunfo sonado (“echar las campanas al vuelo”, “repicar las campanas”) o la muerte de una persona (“doblar las campanas”). Hay campanas en las iglesias desde los siglos II y III. Se generalizaron en el IV.
El toque de campanillas convoca a la plegaria, llama la atención y expresa sentimientos de alegría. Es asimismo llamada o convocatoria para reunirse.»(2)
«El campanario es el lugar donde se colocan las campanas, en lo más alto de las torres de las iglesias. Como estructura arquitectónica religiosa, los campanarios se construyeron en el siglo VI. Arriba, en la cima de la torre, hay frecuentemente una veleta con la figura de un gallo, símbolo de vigilancia. Se dice que alguien hace “política de campanario” cuando obra con miras estrechas.»(2)
La I.G.M.R en el # 150 nos dirá: «Un poco antes de la consagración, el ministro, si se cree conveniente, advierte a los fieles con un toque de campanilla. Puede también, según las costumbres de cada lugar, tocar la campanilla en cada elevación.»
En muchos lugares también se acostumbra tocarse al salir el presbítero en la procesión de entrada.
La campanilla es usa también para la bendición con el Santísimo Sacramento al igual que en las procesiones como Corpus Christi.
Dios quiera, que en muchos lugares, recuperemos su uso y valoremos su profundo significado espiritual.
1.La liturgia de la Iglesia (Mons. Julián López Martín).
2. Instrucción General del Misal Romano no.93.
+Bendiciones
P. Luis Alfonso Ayala Mazariegos
Arquidiócesis de Santiago de Guatemala.