LA PASION MAS GRANDE DE LA GRINGA OSEGUERA

La naturaleza, mi campo ese que llevo desde siempre en las venas como decía mi Pa Adán, el campo es mi hogar, mi vida y mi pasión. No hay nada más gratificante que ver cómo mis esfuerzos dan frutos, fue una gran aventura descubrir como contribuir en esta pasión tan gratificante, años en los que decidí poco a poco lo que en realidad es mi vocación y ahora una profesión que ejerzo más que trabajo es un placer contribuir, aún recuerdo el entusiasmo en mi primer proyecto trabajando en sanidad vegetal, y lo gratificante que fue con mi equipo no buscábamos otra cosa que la mejora de nuestro bello campo y cuando lo dijimos”lo hicimos” logramos quitar el gusano barrenador y lo demás fue como los frutos de esa gran labor, pero yo quería más asi que a sembrar asi me fui a la universidad donde mi carrera Ingeniero Agrónomo me da ese plus que anhelaba mi espíritu para conocer, entender y ayudar a mi campo, aun veo la cara de mis viejos  Don Adán y Doña Elvia que no se la creían esa niña rebelde ya tenía carrera y no solo eso soy la mejor en lo que hago por eso digo que no trabajo porque para mí estar en el campo y ver los frutos es una de las sensaciones más indescriptibles en la vida, y es tan gratificante que no parece trabajo porque es mi pasión y mi camino para encontrar esta persona que soy, ha sido como cuando un árbol va creciendo poco a poco, la tonalidad del campo es el vigor de la vida, y para mí la gringa Oseguera la tonalidad es naranja.

El campo es una escuela de vida, donde se aprende a valorar el esfuerzo, la paciencia y el trabajo en equipo. Me encanta ser parte de él.

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