Los campos de Michoacán se visten de oro en esta época del año. El cempasúchil, con sus pétalos vibrantes y aroma inconfundible, florece para decorar los altares y panteones y guiar a las almas en su viaje de regreso, pues cada flor es un faro encendido, una promesa de reencuentro en la Noche de Muertos.